Circuncisión

Circunsición en jovenes y adultos

Circuncisión

La circuncisión es un procedimiento quirúrgico que se realiza desde la antigüedad de manera ritual. Los egipcios lo practicaban como símbolo de nobleza entre reyes y sacerdotes, mientras que para los judíos simboliza el pacto entre Dios y Abraham. Aún en la actualidad, este procedimiento es ejecutado por motivos religiosos, aunque también existen casos en los cuales es requerido como recurso terapéutico. En medicina, el término empleado para este tipo de intervención es postectomía y consiste en retirar la piel excedente o prepucio que rodea el glande, bien sea de forma parcial o total.

 El procedimiento se lleva a cabo en quirófano y las principales causas médicas para efectuarlo es corregir la fimosis (condición del pene que no permite la retracción del prepucio sobre el glande) y parafimosis (emergencia médica en la cual el prepucio retraído no puede volver a su posición, quedando atrapado por detrás del glande). 

 

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LA INTERVENCIÓN ES RELATIVAMENTE SENCILLA Y SU RECUPERACIÓN BASTANTE RÁPIDA

 

Existen opiniones encontradas respecto a los beneficios que esta práctica pueda generar: Algunos profesionales indican que previo a considerar una intervención en caso de fimosis, existen tratamientos tópicos como el uso de corticoides que resultan altamente efectivos; y en caso de ser preciso visitar el quirófano, recomiendan la prepucioplastia que conserva la piel y resulta mínimamente agresiva. Otros sin embargo, consideran que existen ciertos beneficios asociados con la higiene, ya que el pene se mantiene más seco y con mínima acumulación de secreciones en el glande, lo cual evita las infecciones. Algunas referencias asocian la circuncisión inclusive como elemento determinante en la prevención de
ciertas enfermedades como el VIH, VPH y otras, pero sin embargo no existen estudios concluyentes al respecto.

La intervención es relativamente sencilla y su recuperación bastante rápida, alrededor de 7 días de cicatrización y entre 20-25 días para retomar su actividad sexual en el caso de adultos. Las complicaciones en este tipo de procedimiento son poco frecuentes, sin embargo es importante que el paciente esté en conocimiento de las mismas ya que pueden llegar a presentarse:

– Riesgo de sangrado o hematomas. Es normal que el borde recién cortado presente un color ligeramente morado, sin embargo el caso más extremo y muy raro es un hematoma de mayor tamaño (signo de la berenjena) que
requerirá tratamiento médico.
Infecciones. Cuando existe mal manejo de los tejidos o falta de aseo
adecuado por parte del paciente, pueden llegar a abrirse los bordes de la
herida y denotarse presencia de pus.
– Otros propios de la condición particular de cada paciente.

Dado que este tipo de procedimiento es frecuentemente realizado en niños, es muy importante cumplir con las recomendaciones del médico y cuidar en lo posible que guarde el debido reposo, minimizando la agitación del menor. Otras recomendaciones generales son:

– Al realizar el aseo, lavar sin aplicación de jabones u otros productos que
puedan generar residuos.
– Evite tocar la herida, con ello se reducen los riesgos de contraer infecciones
o provocar lesiones que puedan generar sangrado.
– No debe intentar una retracción del prepucio durante el post operatorio.
Esto puede generar problemas de fibrosis o cicatrización errática que
derivará en una nueva intervención.