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Varicocele

Varicocele; síntomas, diagnóstico y tratamiento

Cuando las válvulas de las venas que se encuentran en el cordón espermático (el cual sostiene el testículo) no funcionan con normalidad o existe compresión de estas; se produce una dilatación varicosa conocida como Varicocele.

¿Cómo se identifica y cuándo ocurre el Varicocele?

Varicocele

Básicamente, el varicocele es una afección que se presenta entre los 15 – 25 años y afecta alrededor del 10 – 15% de la población; presentándose con mayor frecuencia del lado izquierdo por el trayecto anatómico de la vena espermática izquierda.

Mientras se produce este agrandamiento bajo la piel del escroto, se genera una sensación de pesadez que algunos pacientes refieren como dolor testicular; sin embargo más que dolor se trata de cierta incomodidad que realmente es difícil de describir.

Síntomas

Así como no suele manifestar síntomas relevantes, en algunos casos el paciente con varicocele puede llegar a presentar:

  • Afectación de la fertilidad.
  • Dolor que varía entre agudo y leve.
  • Variabilidad de las molestias al estar de pie o en reposo.

De hecho, un varicocele no tratado a tiempo puede derivar en disminución del volumen del testículo (atrofia; observándose uno más grande que el otro) y afectación de la producción de espermatozoides con pérdida en la calidad de los mismos (infertilidad).

Diagnóstico

En consecuencia, para llevar a cabo un diagnóstico eficaz se realiza evaluación física en la cual el especialista palpa la zona en búsqueda de algún agrandamiento anormal. Durante la exploración puede que se logre sentir con facilidad; pero en caso de dificultarse, puede que necesite colocar al paciente de pie para que éste siga algunas indicaciones del especialista que ayudarán en su identificación.

Diagnóstico De Varicocele

Asimismo, en caso de requerirse puede solicitarse una ecografía escrotal para determinar el varicocele y cualquier otra formación que pueda estar afectando la región (un tumor, por ejemplo). De la misma manera, al efectuar la evaluación médica es posible clasificar la enfermedad; siendo éste un aspecto importante para el tratamiento y en donde se identifican:

  • Grado 1: Pequeño.
  • Grado 2: Mediano.
  • Grado 3: Grande.

Tratamiento

Siguiendo con los protocolos para tratar este tipo de patologías; el tratamiento farmacológico se fundamenta en el uso de analgésicos y algún agente venotónico que permita mejorar el flujo sanguíneo. 

En contraste, si la evaluación determina la necesidad de una cirugía; la varicocelectomía es el procedimiento quirúrgico que se realiza para desviar el flujo sanguíneo a una vena sana, mientras se sella la que presenta anomalía. Sin embargo, hoy en día existen diversos métodos aplicables:

  • Cirugía laparoscópica, que requiere anestesia general y el uso de un endoscopio para llevar a cabo el procedimiento a través de una incisión en el abdomen.
  • Embolización percutánea, que permite reparar la vena desde adentro insertando a través de ella un instrumento (por vía inguinal o cuello) que bloqueará el área afectada.
  • Cirugía abierta, en cuyo caso es el método más común y se realiza de forma ambulatoria. Básicamente se trata de una pequeña incisión en la zona inguinal o abdominal, a través de la cual se corrige el problema; empleando para ello anestesia local o general sin llegar a presentar mayores complicaciones.

Recomendaciones generales

Después del procedimiento quirúrgico el paciente puede retomar sus actividades regulares sin esfuerzo luego de 2 días; mientras que aquellas tareas que requieran mayor intensidad física, deberán esperar unas 2 semanas. Asimismo, durante el post operatorio puede ser necesaria la administración de analgésicos y es recomendable efectuar la limpieza adecuada de la herida para evitar cualquier riesgo de infecciones. 

Del mismo modo, en caso de presentar alguna molestia leve, el suspensorio deportivo puede ser de gran ayuda a la hora de tolerar la presión durante los primeros días. Por último, otro aspecto a considerar incluye el reposo de la actividad sexual, lo cual generalmente puede retomarse luego de unas 3 semanas (previa autorización del especialista).

En particular, más allá de la función sexual; la capacidad reproductiva del paciente puede revisarse una vez transcurridos 3 meses de la intervención. Para ello se recomienda llevar a cabo un espermiograma, el cual asegura el óptimo funcionamiento del aparato reproductor; muy especialmente en aquellos pacientes que ya presentaban síntomas de infertilidad.

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